HABLAN LOS MISIONEROS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Monseñor Victor de la Peña   
Miércoles, 27 de Julio de 2011 00:00

 

 

 

 


Monseñor Víctor de la Peña Pérez , religioso franciscano, ha sido durante 22 años obispo en las Misiones franciscanas de la selva amazónica del Perú. Hoy, ya jubilado, reside en el Santuario de Ntra. Sra. de Regla en Chipiona (Cádiz). Desde el retiro y el silencio que le brinda el Santuario ha iniciado la redacción de una colección de leyendas que intentan reflejar la cultura y el alma de aquellas gentes de la selva y que nosotros iremos colgando en esta página para el disfrute y sensibilización de todos.

 

LEYENDAS DEL FOLKLORE LORETANO

(Selva amazónica del Perú). Junio 2013.

 

 

3ª Leyenda: EL BUFEO

 

 El agua es, en la Selva Baja, tan abundante como la misma tierra; en algunos meses del año se ve más agua que tierra. Se distribuye entre cochas (lagos interiores), quebradas y ríos. Las cochas son siempre pacificas y en ellas, además del exquisito paiche, se encuentran los grandes lagartos de hasta 4 y 5 metros, y las inmensas boas, que ya pertenecen a la leyenda. Las quebradas, especie de riachuelos, son los tentáculos que los ríos tienden hacia el interior para poner se en contacto con las cochas. Los ríos de la Selva Baja son caudalosos y tremendamente caprichosos. Cambian de cauce cuando menos se espera. No existe piedra que los “encauce”.El hombre se siente pequeñito a su lado. La majestuosidad del Ucayali, Marañón y Amazonas sobrecoge a cualquiera.

El agua, como la tierra y los bosques, tiene su misterio, su espíritu, su madre. Tiene sus pequeños duendes que benefician o no al hombre, de acuerdo a sus gustos personales. Duendes antropomórficamente proyectivos que, expresan, la ma­yor parte de las veces, deseos reprimidos, y que son fácilmente comprobables en la diaria vivencia con el hombre que habita estas regiones.

Los mitos y leyendas que se van transmitiendo de padres a hijos, y que conservando un fondo común presentan sus peque­ñas variantes, revelan una especie de ancestro o inconscien­te colectivo, que se va actualizando, no sólo por la tradi­ción oral, sino por esa predisposición al misterio que hace se viva, en un momento dado, con tanta claridad como si ocu­rriera de nuevo. “Hoy sí -dice una joven- nadie me puede engañar porque vi personalmente”.

Los mitos y leyendas de las cochas y de los ríos van des­de la YACUMAMA o Madre del Agua, inmensa boa que puede medir hasta 30 y 40 metros, pasando por el BUQUE FANTASMA, hasta el BUFEO; amén de otros pequeños duendecillos que juegan ma­las pasadas a los incautos y atrevidos.

La nocturnidad es también una característica de estas le­yendas; y es que las noches de la selva son más noches, al seguir faltando luz eléctrica en casi todos los caseríos.

Hoy vamos a hablar de BUFEO, una especie de pez grande que algunos llaman “delfín”. Existen tres clases de bufeo: el BUFEO NEGRO?, más bien cenizo, y que se asemeja mucho al delfín propiamente dicho; es manso y bonachón. EL BUFEO LOCO pequeño y saltón (de ahí que otros le llamen simplemente “saltón”) y el BUFEO COLORADO, grande y malicioso. A este bufeo hacen referencia todas las leyendas que hablan de bufeos. Es demonio y brujo; se transforma en persona; es hom­bre cuando se presenta a una mujer, y es mujer cuando se presenta a un hombre. Habita, según las mismas leyendas, en ciudades situadas en el fondo del río y que están llenas de lu­ces, y de abundancia de oro y plata. Los guardianes de esas ciudades son los bufeos negros y, las autoridades, son los bufeos colorados, altos y gringos. Los bufeos colorados llevan gorra o sombrero que son las rayas; los zapatos brillantes son las carachamas; sirviéndoles de abanico las palome­tas.

Juntos con los bufeos, y sirviéndoles a ellos, viven en estas ciudades toda clase de animales. Custodiando el inte­rior de la ciudad esta una gran boa, con la boca abierta ~ la cola levantada; a veces, cuando se pone de cólera, baja su cola y levanta olas de hasta veinte metros, pudiendo vol­tear cualquier embarcación.

Esta misma boa es el metre de la lancha fantasma, que pertenece a los bufeos colorados. Las boas hacen también de ha­macas en las mismas lanchas. Gran parte de los navegantes del río se precian de haber visto las lanchas fantasmas (su pailancha); y es que los bufeos colorados son muy fiesteros y salen por las noches a los caseríos en forma de personas, participando de los bailes y jaranas de los mismos. Las do­ce de la noche es la hora de regreso a su lancha fantasma, que al rato se hunde en las profundidades del río.

El bufeo aparece implicado en enamoramientos tanto direc­tos -y para ello salen a veces a las fiestas- como en “pusangas”: sus ojos, sus dientes, sus partes, son empleadas para conseguir mujer, si bien hay que seguir una dieta muy rigurosa.

La novelística de la “shiringa” nos habla do relaciones del hombre con el bufeo-hembra, y de mujeres engañadas por el bufeo-macho, que se presentó como marido o como pretendiente. Encontramos, incluso, que estas mujeres engañadas llegan a quedar embarazadas y su parto es un bufeo que, arrojado al río, es recibido con gran alegría por los demás bu­feos.

Cuando los bufeos se enamoran de una joven, o de un joven y cuando quieren castigar a alguien, se lo llevan a su ciu­dad. Pero el hombre ha encontrado el modo de librarse e in­cluso defenderse del bufeo colorado. Cuando se va en canoa y los bufeos se acercan, sobre todo si van mujeres en la canoa es necesario fumar “mapacho”; el humo do este tabaco les hace huir. Si una persona cayó en poder de los bufeos hace soñar a sus familiares y estos acuden al brujo para sacarle. Si se le quiere ahuyentar de la casa porque se hace molesto, se quema ají, y su fuerte olor le hace huir.

Una señora de edad nos cuenta el origen del BUFEO COLORA­DO tal como a ella se lo contaron los antiguos. Respetando su lenguaje loretano, aunque suprimiendo alguna repetición lo transcribo para ustedes: “El bufeo ha sido cristiano. Dos hombres eran hermanos. Uno tenía mujer y el otro, no. Así es que dicen, que en      tiempo de las garzas estas aves ponían sus huevos en lo alto de la lupuna. El otro hermano que no tenía mujer estaba interesado y ya el diablo le había tentado para que le haga traición a su hermano con su mujer.

Se han ido los dos hermanos a juntar sus crías de las garzas. Así ha subido al árbol el hermano inocente, que no quería subir. El hermano que ya estaba de mal corazón, cuando ha subido, ha juntado sus crías de las garzas, rapidito se ha bajado, y ha trozado su soga por donde han subido. Se ha regresado a su casa y su hermano se ha quedado triste en lo alto.

¿Cómo va a bajar?. Ya lleva tres días en lo alto. Su hermano estaba alegre, con su mu­jer, pensando que ya va a caer muerto y ya está!.

De ahí un día amanece una soga en su delante. Se apegó bien a la soga y bajó. El ángel de Dios, digo yo, le ha dado dos juanes, ese vas a darle a tu hermano y ese otro vas a co­mer con tu mamá. No vas a ir a enfadarte.  Llegando vas a saludar tranquilito, alegre, sonriente. Allí vas a estar con tu mujer, con tu hermano.

El hombre ha ido tranquilo, sin enfadarse, serenito. Han comido los juanes. Su hermano de lo que ha comido  los juanes casi a una ho­ra, quería irse a bañar. - Vamos a  bañar, ha dicho a su cuñada. Se han ido. Tres veces se han metido y a la tercera ya no han salido.

Decir que en la Amazonía prevalece una cultura de tipo sexual -esta es una de sus características- no es revelar ningún secreto, si bien habría que matizar muchas cosas pa­ra evitar malentendidos. La mayor parte de los relatos que tengo coleccionados sobre el bufeo están impregnados de esta realidad. El gringo “platudo”, como el “shiringuero” pla­tudo tenían acceso a cuantas mujeres pudieran pagar, y éstas se dejaban engañar con promesas fácilmente creídas de matrimonio, que, por supuesto, nunca llegaba. Con los Petroleros de los últimos años se ha repetido el fenómeno. Soy testigo.

Los crímenes pasionales -originados por el engaño- no son frecuentes en la selva. “Vas a ir tranquilo, sin enfa­darte, serenito”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Última actualización el Lunes, 10 de Junio de 2013 18:05